CAMBIOS POLÉMICOS EN EL SISTEMA CIENTÍFICO
El Gobierno planea vender tierras del INTA y despedir a 1500 especialistas
Desmantelan una de las instituciones clave del agro argentino: buscan desprenderse de casi la mitad de las tierras del INTA y echar a cientos de científicos y técnicos.
El Gobierno nacional avanza con un plan que pone en jaque al Instituto Nacional de Tecnología Agropecuaria (INTA), una de las instituciones más importantes en el desarrollo científico y tecnológico del agro argentino. A través del Ministerio de Desregulación y Transformación del Estado, el Ejecutivo busca vender 47.500 hectáreas de tierras pertenecientes al INTA y despedir a más de 1500 trabajadores, entre técnicos, investigadores y especialistas.
El argumento oficial es que casi la mitad de las tierras no se encuentran en uso “productivo”. Sin embargo, organizaciones del sector y especialistas señalan que esta decisión no contempla el valor estratégico y científico de esas superficies, donde se desarrollan investigaciones sobre semillas, prácticas de cultivo, control de plagas, calidad de alimentos e innovación para el campo.
Lo preocupante es que el análisis para decidir qué tierras vender no está guiado por criterios científicos, sino inmobiliarios, priorizando la posibilidad de venta sobre el aporte al desarrollo agropecuario. De hecho, la conducción del organismo fue modificada y ahora quedará en manos de un presidente designado por el Ejecutivo nacional, lo que reduce la autonomía técnica y la participación territorial en la toma de decisiones.
En paralelo, se cuestiona el supuesto “sobredimensionamiento” del INTA. El ministro Federico Sturzenegger denunció que el organismo tiene más de 6 mil empleados, 2.400 vehículos y un presupuesto de $224 mil millones, pero omitió que el crecimiento de la institución está directamente vinculado con el avance tecnológico del agro argentino, uno de los sectores más desarrollados del país.
Con este plan, se ponen en riesgo proyectos fundamentales como la investigación sobre la huella de carbono del maíz, clave para exportaciones con exigencias ambientales, así como el acompañamiento técnico a miles de pequeños y medianos productores del interior del país, especialmente en regiones como el NOA y el NEA.
¿Una reestructuración o un vaciamiento encubierto? Lo cierto es que el futuro del INTA y del desarrollo agropecuario con ciencia está en juego.

