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Gonzalo Navarro, el rider jujeño que impulsa el bicicross desde el Alto Comedero

Gonzalo Navarro, el rider jujeño que impulsa el bicicross desde el Alto Comedero

Pasión sobre ruedas en Jujuy

Practica MBX, una disciplina que fusiona bicicleta y deporte extremo, en una comunidad chica pero unida. Desde los 13 hasta los 50 años, los riders encuentran en esta pista un espacio para aprender, caerse y volver a levantarse.


Gonzalo Navarro es mucho más que un trabajador: es rider. Entre sus rutinas laborales, dedica tiempo y energía al MBX, una disciplina que combina fuerza, técnica y pasión sobre dos ruedas. Forma parte de una comunidad pequeña pero muy unida que crece en Jujuy, específicamente en el Parque Belgrano del Barrio Alto Comedero, donde una pista de tierra especialmente diseñada para esta actividad se convierte en punto de encuentro para chicos, jóvenes y adultos que comparten el amor por el bicicross.

«Las caídas son parte del aprendizaje», asegura Gonzalo, quien desde hace años entrena y motiva a nuevas generaciones a sumarse a este deporte. La bicicleta inicial para practicar MBX ronda los 150.000 pesos, una inversión importante pero necesaria para empezar con el equipamiento adecuado y seguro.

El bicicross, más conocido como BMX (Bicycle Motocross), nació en California a finales de los años 60, cuando jóvenes inspirados por el motocross comenzaron a imitar maniobras con bicicletas en pistas de tierra. En los años 80, se popularizó a nivel mundial y llegó a Argentina con fuerza, desarrollándose como un deporte federado y, desde 2008, olímpico.

En Alto Comedero, el espíritu del BMX se vive con intensidad. Gonzalo, junto a otros apasionados, forma parte de un movimiento que busca expandir el deporte, generar inclusión y fomentar valores como la perseverancia y el compañerismo. La pista del Parque Belgrano no solo es un lugar para entrenar: es una escuela de vida.

Con edades que van desde los 13 hasta los 50 años, los riders comparten tardes de entrenamiento, técnicas de salto, consejos de seguridad y experiencias. “Acá se aprende a pedalear, a caer, a levantarse y a seguir. Eso también es parte de lo que este deporte enseña”, concluye Navarro, con la convicción de que el MBX no es solo una disciplina, sino una forma de vida.

Aya

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