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Narcóticos Anónimos abre un espacio de recuperación y apoyo: “Nunca más solos”

Narcóticos Anónimos abre un espacio de recuperación y apoyo: “Nunca más solos”


Esperanza y acompañamiento en Jujuy

El grupo Nunca Más Solos de Narcóticos Anónimos ya funciona en San Salvador de Jujuy con reuniones todos los martes y viernes de 18 a 20 horas. El objetivo: brindar ayuda gratuita, confidencial y solidaria a quienes buscan dejar el consumo de drogas. Facundo Montero, uno de los impulsores del grupo, comparte su experiencia de recuperación y el mensaje de que sí es posible salir del agujero de la adicción.

San Salvador de Jujuy tiene, desde hace algunos meses, un nuevo espacio de esperanza para quienes atraviesan el difícil camino de la adicción. Se trata del grupo Nunca Más Solos, que funciona bajo el programa de Narcóticos Anónimos (NA), un movimiento internacional con presencia en todo el mundo que ofrece un acompañamiento libre, gratuito y confidencial a quienes deciden dar el paso de dejar de consumir drogas.

Las reuniones se realizan los martes y viernes, de 18.00 a 20.00, en la Parroquia Nuestra Señora del Valle y Santa Rita, en la esquina de Mendoza y León, en pleno San Salvador de Jujuy. “La idea es que nadie tenga que pasar este camino solo, que siempre haya alguien que ya estuvo ahí y que pueda tender una mano”, cuenta Facundo Montero, uno de los responsables de traer el programa a la provincia.

Un mensaje de vida

Facundo, hoy con 25 años, comenzó su camino de recuperación en 2022. “Para lograr parar de consumir tuve que internarme en un centro de rehabilitación. Estuve un año en Salta y luego dos años en Buenos Aires, después de una recaída”, recuerda. “Pasaron tres años y pude volver a casa. Llegué este año, en enero, con otra mentalidad, otra rutina, otros intereses. Hoy quiero que otros también tengan la posibilidad que yo tuve”.

Su relato está cargado de sinceridad y también de empatía. “El consumo te encierra en un agujero, pero no siempre es fácil salir. Yo estuve ahí. Por eso cuando alguien llega al grupo, lo primero que queremos hacerle entender es que no está solo. Nosotros sabemos cómo salir porque ya lo hicimos y porque seguimos el camino, un día a la vez”.

La historia de NA se resume en un ejemplo que Facundo repite en los encuentros. “Un adicto cayó en un agujero y no podía salir. Pasó un empresario, le tiró dinero, pero no le sirvió. Pasó un médico, le dio medicamentos, pero el dolor seguía. Pasó un psiquiatra, habló con él, pero se fue y lo dejó ahí. Pasó un sacerdote, le dejó una Biblia, pero el agujero seguía siendo el mismo. Hasta que pasó un adicto en recuperación, saltó dentro del agujero y le dijo: ‘Tranquilo, yo ya estuve acá y sé cómo salir’”.

Ese mensaje de identificación y de ayuda desinteresada es el motor que impulsa al grupo Nunca Más Solos.

La realidad del consumo

Montero no duda al describir el contexto que lo rodea. “Si está creciendo el consumo, eso es algo que veo todos los días. Las personas con las que consumía antes siguen en eso. La droga afectó todos los aspectos de sus vidas: mental, físico, espiritual y emocional. Y también veo cómo se suman distintas sustancias, cómo la oferta se diversifica y crece sin control”, advierte.

La facilidad de acceso es uno de los problemas más graves. “Hoy se consigue cualquier cosa en cualquier lugar. Y el consumo ya no se esconde. La gente consume en la calle, sin preocupación. Y también la venta crece, porque ante la necesidad de dinero rápido, muchos eligen esa actividad. Eso genera un círculo que enferma y destruye”.

Facundo también subraya un punto que muchas veces pasa desapercibido: “La droga no solo enferma y mata al que consume, sino también a su entorno: a la familia, a los amigos, incluso a las mascotas. Todos sufren”.

Mujeres, hombres y jóvenes: diferentes realidades

En el camino de recuperación, también se observa cómo el consumo afecta de manera diferente según el género y la edad. “En los centros de rehabilitación hay más varones que mujeres, y en las calles se ve más a los hombres consumiendo. Quizás las mujeres lo hacen en espacios más privados, cuidando su imagen. Pero eso no quiere decir que no estén atravesando situaciones muy graves”, explica.

La preocupación también alcanza a los más jóvenes. “Yo comencé a probar drogas a los 11 años, cuando estaba en quinto grado. Muchas veces todo empieza en la escuela, en un cumpleaños, en un club de fútbol o en la propia familia si hay alguien con problemas de adicción. Es una curiosidad que se vuelve una trampa y que después cuesta muchísimo abandonar”, cuenta.

Un espacio para salir adelante

El grupo Nunca Más Solos busca ser una respuesta concreta a esta problemática que crece día a día. Las reuniones no son terapias ni charlas de expertos, sino encuentros entre pares que comparten experiencias, miedos y logros, siguiendo el programa de los Doce Pasos de NA.

“No hay que pagar nada, no se pide ningún requisito, no importa qué consumas, cuánto consumas ni cuántas veces hayas intentado dejarlo. Lo único que importa es el deseo de dejar de consumir. A partir de ahí, empezamos a trabajar juntos”, resume Facundo.

El grupo también promueve actividades para reforzar el acompañamiento y la contención, con el objetivo de construir una red de apoyo que no solo apunte a dejar las drogas, sino también a reconstruir la vida personal, familiar y social de cada persona.

Información y contacto

Para quienes deseen sumarse o conocer más sobre el programa, pueden acercarse a las reuniones los martes y viernes de 18.00 a 20.00 en la Parroquia Nuestra Señora del Valle y Santa Rita, en San Salvador de Jujuy.

También pueden comunicarse al teléfono 381 5288 195, llamar al 0800 333 4720, visitar el sitio web www.na.org.ar o seguir las redes sociales oficiales: Narcóticos Anónimos Argentina en Facebook e Instagram.

En palabras de Facundo, “si estás sufriendo, si sentís que no podés más, te decimos que no estás solo. Siempre hay alguien que puede entenderte, alguien que ya estuvo ahí. Solo tenés que dar el primer paso y pedir ayuda”.

Con este espacio, Jujuy empieza a escribir su propia historia de recuperación y apoyo. Porque, como repiten quienes ya transitan este camino: “Nunca más solos”.

Aya

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