Colores, aromas y sueños: los emprendedores jujeños deslumbraron en una feria inolvidable
Feria de Pucará en San Salvador de Jujuy
Durante los días 5 y 6 de junio, la antigua estación de tren de San Salvador de Jujuy se transformó en un vibrante escenario que reunió a artesanos, productores y emprendedores de las cuatro regiones de la provincia. Tinky Info estuvo allí, emocionado y agradecido por tanto arte, dedicación y fuerza comunitaria.

San Salvador de Jujuy se vistió de fiesta. La vieja estación, testigo silencioso de otros tiempos, volvió a cobrar vida durante la Feria de Pucará, que los días 5 y 6 de junio se convirtió en punto de encuentro para artesanos y productores de las yungas, la quebrada, la puna y los valles. El aire se impregnó de colores, texturas, aromas y sobre todo, de sueños compartidos.

Cada rincón de la feria fue un universo en sí mismo. Cada puesto, una historia. Las prendas de lana de llama —auténticas, cálidas, tejidas con saberes ancestrales— se mezclaban entre ruanas, medias, ponchos y sombreros bordados por las manos pacientes y talentosas de mujeres de Caspalá, de Mina El Aguilar, de tantas localidades que traen consigo siglos de memoria textil.

Pero no solo fue una feria de telas. Allí estaban también los sabores: el queso de cabra que perfumaba el aire, la dulzura dorada de la miel, el polen en frascos delicadamente dispuestos por apicultores orgullosos de su oficio. El cuero decía presente con bolsos, cintos y artesanías salidas del alma del lagartero y del marroquinero. Y entre todo eso, los viveros ofrecían el color vivo de la naturaleza: rosas, fragancias, macetas, vida.

Los colores eran un estallido. Fucsias, verdes, azules intensos y rojos bordados como si fueran flores reales. Las rosas artificiales parecían recién cortadas del jardín, y estaban bordadas con amor, con horas de trabajo, con fuerza física, fuerza espiritual y un diseño que nace del corazón y de la mente.

Y como si eso no bastara, allí estaban también las papas de mil formas y colores, las cajitas de té que, según algunos emprendedores, ya están llegando hasta China. Porta celulares, buñuelos, artesanías… Todo se podía encontrar, porque donde hay sueños, hay mundo. Y este mundo que se vivió en la Feria de Pucará fue uno distinto, luminoso, entrañable.

También estuvo presente la campeona 2024 de buñuelos, que deleitó a los visitantes con su arte culinario. Y como testigos privilegiados, desde Tinky Info pudimos hablar con los emprendedores, conocer sus historias, escuchar con atención su entusiasmo, su pasión, su amor por lo que hacen.

Queremos agradecerles, profundamente, a cada uno de ellos: por recibirnos, por contarnos de dónde vienen, por compartirnos su arte y sus esperanzas. Este tipo de ferias no son solo eventos comerciales; son celebraciones de identidad, de resistencia, de creatividad y de comunidad.

Gracias por bordar sus sueños en tela, por moldear con sus manos lo que luego vemos como arte. Gracias por estar, por hacer, por mostrar, por creer. En un mundo que muchas veces olvida lo pequeño, lo artesanal, lo genuino, ustedes son faros de otro modo posible de vivir, de trabajar y de encontrarnos.

Desde Tinky Info, nos vamos con el corazón lleno, los sentidos despiertos y la convicción de que el futuro también se construye con lana, miel, cuero, flores.







