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Memoria, Verdad y Justicia

Memoria, Verdad y Justicia

Por Irina Rodríguez

Cada 24 de marzo se recuerda un hecho trágico en la historia de nuestro país: el Día
Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia.
Las Fuerzas Armadas protagonizaron en Argentina el último golpe de Estado, derrocando al gobierno de María Estela Martínez de Perón. Como consecuencia, se disolvió el Congreso,
se prohibió el funcionamiento de los partidos políticos y la actividad sindical, se anuló la
libertad de expresión y se suspendieron las garantías constitucionales de los ciudadanos.
Desde entonces, el país quedó sometido a las reglas impuestas por la dictadura militar.
Cada 24 de marzo se recuerdan las sombras y el horror de aquellos años, pero también el
surgimiento de relatos e historias que abrieron un camino de lucha, memoria y justicia.
La identidad de una persona y la de un pueblo perduran mientras haya alguien que dé
testimonio de su existencia. En la provincia de Jujuy, 144 personas fueron víctimas del
terrorismo de Estado: encarceladas, secuestradas y desaparecidas.
Uno de los episodios más atroces de la dictadura en Jujuy fue «La Noche del Apagón».
Durante varios días de julio de 1976, en las localidades de Libertador General San Martín y
Calilegua, se produjeron cortes de suministro eléctrico que facilitaron los operativos de las
fuerzas de seguridad. Con el apoyo de la empresa Ledesma, gendarmes, policías y
militares realizaron allanamientos en las casas, aprovechando la oscuridad para secuestrar
y detener a unas 400 personas. Muchas de ellas fueron trasladadas a Centros Clandestinos
de Detención, Tortura y Exterminio, creados para borrar las huellas de las desapariciones.
De esas personas, 33 nunca más volvieron a sus hogares y hasta el día de hoy siguen
desaparecidas.
Estudiantes, trabajadores, mujeres embarazadas, madres, profesionales, políticos y
cualquier persona que se oponía al régimen eran secuestrados, torturados, desaparecidos y
asesinados. Además, la dictadura llevó a cabo la apropiación sistemática de menores.
Muchos hijos de los desaparecidos fueron entregados a otras familias con identidades
falsas. Algunos de ellos nacieron en cautiverio en los centros clandestinos y fueron
arrebatados de los brazos de sus madres.
En la ciudad de San Salvador de Jujuy, el actual Cabildo fue en su momento la sede de la
ex Jefatura de Policía de la provincia. Allí funcionaba el Comando Radioeléctrico y también
un centro clandestino de detención y tortura. La mayoría de los detenidos pasaban por ese
lugar de manera ilegal.
En 1977 nació la organización «Abuelas de Plaza de Mayo», creada por mujeres que
buscaban a sus hijos y nietos desaparecidos. Son reconocidas por llevar pañuelos blancos
en la cabeza, aunque en sus inicios esos pañuelos eran en realidad pañales, como símbolo
de lucha y motivación para seguir la búsqueda. Hasta la fecha, han logrado recuperar la
identidad de 139 nietos. Su lucha continúa.

Distinto representantes de Organismos de Derechos Humanos tomaron la palabra

Aya

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