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Carta abierta en respuesta al fallecimiento de la Vice directora de la Escuela Normal Juan Ignacio Gorriti

Carta abierta en respuesta al fallecimiento de la Vice directora de la Escuela Normal Juan Ignacio Gorriti

Consternación en la comunidad educativa por el fallecimiento de una compañera docente, el deceso fue el día jueves 20 de Marzo.


CARTA ABIERTA: POR NUESTRA COMPAÑERA, POR TODOS, POR LA EDUCACIÓN QUE NOS DEBEMOS

San Salvador de Jujuy, 23 de marzo de 2025.

Hoy escribimos con el corazón en la mano y la urgencia de quien sabe que el silencio ya no es una opción. El pasado jueves 20 de marzo, nuestra compañera de la tiza se descompensó en función, en el mismo lugar que decidió años atrás sembrar futuro. Y posteriormente falleció. Su partida fue el último eslabón de una cadena de situaciones que nos interpelan como docentes a poner sobre la mesa una diversidad de situaciones por las que atravesamos diariamente.

Sabemos que ser docente es una profesión compleja porque nos exigen ser psicólogos improvisados, mediadores familiares y burócratas perfectos en un sistema que prioriza papeles sobre personas. A diario, trabajamos en aulas sobrepobladas y en instituciones niñas que reflejan heridas sociales que ningún plan educativo contempla. Familias, algunas de ellas con poder, que exigen resultados inmediatos y excelencia académica sin considerar las realidades que enfrentamos y nos ven como enemigos si solicitamos apoyo especializado o simplemente comprensión. ¿Y el Estado? Tal vez, deba revisar sus protocolos, decisiones, acciones y exigencias burocráticas para que se traten recursos y no números o índices donde queda desdibujada la figura docente que considera a cada uno de sus alumnos como sujetos únicos y valiosos.

Así seguimos, seguimos. Seguimos porque creemos en los abrazos que curan, en las palabras que iluminan, en las risas que sanan. Pero hoy, con nuestra compañera ausente, nos preguntamos: ¿La escuela cuida a sus docentes? ¿Hasta cuándo?

Detrás de cada chaqueta hay una persona que también sangra cuando las palabras duelen, que también llora cuando no alcanza, que también se enferma cuando la lucha por educar. Pedimos a todos quienes toman decisiones cuando solicitamos comprensión, acompañamiento, estrategias que realmente impacten en la educación y no solo en la responsabilidad de agregar más documentos y normativas que no protegen ni a los docentes ni a los estudiantes.

Nuestra compañera falleció en su lugar de trabajo. Ese es el síntoma de una enfermedad que carcome el sistema educativo y que no puede seguir siendo desconocida como si fuera un accidente. ¿Cuántos más deben morir para que nos den la fuerza de los que no tienen nada que perder?

  • ¿Cuándo será prioridad la salud de los trabajadores de la educación?
  • ¿Cuándo se revisará la cantidad de trabajo burocrático innecesario?
  • ¿Cuándo será suficiente?

Es hora de construir con urgencia escuelas que también sean hogar para los docentes. Las escuelas no se sostienen solas, se sostienen con las personas que las habitan.

A nuestra compañera, que ya no está físicamente, la mantendremos presente porque su historia nos duele y nos une en esta lucha. Cada vez que una docente cae exhausta, se apaga una luz en la comunidad. No permitiremos que su nombre se pierda en el olvido. Será la bandera que nos una para exigir escuelas donde nadie muera por enseñar.

Por ella. Por las que seguimos en pie. Por las que vendrán. Para que esto no vuelva a ocurrir.

«De esta situación no se sale solo, querido colega».

Atentamente,
Colectivo Docente de la Escuela Normal «Juan Ignacio Gorriti» – Nivel Primario.


Aya

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