Quien fue el General Martin Miguel de Güemes
A 204 años de la muerte del general Martín Miguel de Güemes, el lider salteño que se puso al hombro la defensa del norte del país.
Por Irina Rodriguez.
Este martes 17 de junio, se conmemora el Paso a la inmortalidad del general salteño, Martín Miguel Juan de Mata Güemes Montero Goyochea y la Corte, un líder que defendió el norte con el pueblo.Don Martín Miguel, nació en la provincia de Salta en 1785. Estudió en Buenos Aires, en el Real Colegio de San Carlos. A los catorce años ingresó a la carrera militar como parte de la compañía del 3er batallón del Rey, como cadete. Y participó en la defensa de Buenos Aires durante las invasiones inglesas como edecán de Santiago de Liniers. En 1806-1808, con motivo de las invasiones inglesas formó parte de la Reconquista de Buenos Aires, uno de los hechos más importantes de su carrera. De acuerdo a las órdenes de Santiago de Liniers, logró liderar la toma del barco inglés Justine, que había quedado encallado a orillas del Río de la Plata.El general Güemes organizó la resistencia contra el avance realista, el avance de los españoles, ganándose así la confianza de artesanos, mestizos, indígenas y esclavos, con la ayuda de gauchos y criollos logró reunir a más de 4 mil personas bajo su mando, el ejército infernal, el ejército gaucho.Luego de frenar 7 invasiones realistas, con ayuda de mujeres que espiaban a los enemigos, y con el apoyo de los generales San Martín y Belgrano, logró que San Martín pueda cruzar los andes, para la liberación de los países de Perú, Chile y Argentina.
Entre 1815 y 1821, el pueblo de la provincia de Salta lo eligió como gobernador, un extenso territorio que abarcaba las actuales provincias de Salta y Jujuy, y Tarija, pero él eligió gobernar no en una silla sino en su caballo combatiendo y ayudando a la liberación del país. No obstante, él éxito no solo fue por él sino también por su hermana, Magdalena Dámasa Güemes –Macacha- fue una mujer muy importante con la que contó el líder salteño, su hermana se transformó en una suerte de ministro sin cartera.La mujer había armado una red de espionaje, de la que intervenían mendigos, lavanderas y vendedoras callejeras, que tomaban nota de los movimientos de tropas o enviaban mensajes a través de buzones disimulados en huecos hechos en troncos de árboles. De ella dependió, además del espionaje, la organización y la logística, puestas al servicio de su hermano.En medio del anárquico año 20, San Martín lo designó General en Jefe del Ejército de Observación sobre el Perú. El salteño, preocupado por procurarse de fondos, hasta les había solicitado a las damas jujeñas que colaborasen en la confección de ropas para sus soldados. En esa tarea también colaboró su hermana, quien convirtió su casa en un taller. Machaca no solo fue su hermana sino su mano derecha y también le presentó a su esposa María del Carmen Puch y Velarde, y tuvieron tres hijos: Martín, Luis e Ignacio.A sus 36 años, en 1821 fue traicionado por la élite salteña quienes entregó información sobre su ubicación a los españoles, y al general Olañeta, quien comandaba las fuerzas realistas que lo emboscaron. y asesinado por el ejército enemigo por un disparo en la espalda.Lejos de ser homenajeado en aquel entonces, su muerte fue celebrada en Buenos Aires. Su figura de «simple caudillo gaucho» no encajaba en la imagen de los próceres tradicionales. La mirada centralista y elitista de la historia oficial negó durante mucho tiempo el lugar que merecía como estratega, patriota y líder popular.Por eso, su reconocimiento como prócer demoró casi dos siglos. No fue hasta años recientes que la historia comenzó a rendirle el homenaje justo, entendiéndolo como un pilar fundamental de la independencia nacional.Hoy, a 204 años de su muerte, recordamos con orgullo y gratitud al General Güemes. Su nombre resuena con la fuerza de la tierra norteña, con el eco de los pasos de los gauchos que cabalgaron por la libertad. Fue un héroe del pueblo, de rostromestizo y corazón valiente, que luchó por la independencia con el alma encendida en coraje. Que su memoria siga viva, inspirando a generaciones que crean en una patria justa, libre y soberana.

