Arturo Illia: el médico rural que llegó pobre a la Casa Rosada y se fue más pobre todavía
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A 60 años de su gobierno, una frase que la Argentina no logra desmentir
En medio de la crisis de confianza que atraviesa la dirigencia argentina, resurge en las redes el recuerdo de un presidente que gobernó con guardapolvo de médico de pueblo y dejó el poder caminando, en taxi, sin un peso de más. Su frase sobre los «de afuera» y los «de adentro» vuelve a circular como espejo incómodo del presente.
«No les tengo miedo a los de afuera que nos quieren comprar, sino a los de adentro que nos quieren vender.» La frase, atribuida a Arturo Umberto Illia y reproducida hoy en redes sociales por dirigentes de distintos signos —desde el cordobés Martín Llaryora hasta referentes de la oposición como Maxi Ferraro—, vuelve a circular cada vez que la política argentina se sacude por un nuevo escándalo de corrupción. No es casual: pocas figuras condensan tan bien la idea de un poder ejercido con austeridad como la de este médico radical nacido en Pergamino en 1900.
Del consultorio rural a la Casa Rosada
Illia se recibió de médico en la Universidad de Buenos Aires en 1927 y dos años más tarde, con 29 años, llegó a Cruz del Eje, Córdoba, para ejercer como médico ferroviario. Allí se quedó 33 años, hasta que asumió la presidencia. Los vecinos lo recuerdan atendiendo urgencias en pijama y hasta en bicicleta, sin cobrar a quien no podía pagarle. Su propia casa —hoy convertida en museo— fue un regalo del pueblo: en 1944, cuatro mil vecinos aportaron un peso cada uno para comprársela.
Ese arraigo con la gente común lo llevó a la política: fue diputado, senador y vicegobernador de Córdoba antes de asumir la presidencia de la Nación el 12 de octubre de 1963, tras ganar las elecciones con la Unión Cívica Radical del Pueblo.
Una declaración jurada que hoy parece de otra época
Al jurar como presidente, Illia declaró bajo juramento un patrimonio mínimo: su casa de Cruz del Eje, un automóvil, unos 150.000 pesos en el banco y algo de ropa. Lo llamativo es lo que ocurrió después: durante su mandato debió vender ese auto, y al dejar el cargo su situación patrimonial no había mejorado, sino todo lo contrario. Se fue de la presidencia más pobre de lo que había llegado.
El final: un taxi y una frase que quedó en la historia
El 28 de junio de 1966, un golpe militar encabezado por el general Juan Carlos Onganía lo derrocó. Illia se negó a renunciar y llegó a decirle a un oficial que se presentó a desalojarlo: «El comandante en jefe de las Fuerzas Armadas soy yo». Cuando finalmente las tropas rodearon la Casa Rosada y la policía ingresó con gases, salió caminando por su propia voluntad. Como ya no tenía auto propio —lo había vendido durante su gestión—, se retiró en un taxi común hacia la casa de su hermano, en Martínez.
Meses después, cuando su esposa enfermó de cáncer y debió viajar a tratarse a Houston, el gobierno de facto le ofreció fondos públicos para el traslado. Illia se negó, alegando que sería «como robarle el dinero al pueblo», y pagó el viaje con lo obtenido de la venta de su auto. También rechazó cobrar la jubilación de privilegio que le correspondía como expresidente y, ya retirado de la política, volvió a ejercer la medicina; según distintos testimonios, llegó incluso a trabajar en la panadería de un amigo para sostenerse. Murió en 1983, en la habitación de un hospital de Córdoba.
Un espejo incómodo para el presente
En un país que hoy discute a diario casos de enriquecimiento inexplicable, sobreprecios y funcionarios que entran pobres a la política y salen con patrimonios difíciles de justificar, la figura de Illia funciona como contraste. No se trata de una comparación sencilla ni de idealizar una época distinta, con sus propios problemas y limitaciones. Pero la anécdota del médico que dejó el poder en taxi, sin auto propio y sin más bienes que los que había declarado al asumir, sigue siendo citada como una vara de honestidad que buena parte de la dirigencia actual, de uno y otro signo, está lejos de alcanzar.
Fuentes consultadas:
- La Nación, «La casa-museo del ex presidente radical y médico de pueblo que sintetiza una vida austera» (2024)
- Infobae, «Arturo Illia, el médico de pueblo que decía que para gobernar solo había que ser honesto y cumplir con la Constitución» (2020)
- Córdoba Turismo, «Las huellas de Arturo Illia en Cruz del Eje»
- Diario Democracia, «El derrocamiento de Arturo Illia, la mayor paradoja política argentina» (2016)
- I.S.F.T. N° 93 «Presidente Arturo Umberto Illia», «¿Quién fue Arturo Umberto Illia?»
- Publicaciones en X de Martín Llaryora y Maxi Ferraro, y El Diario del Centro del País, como registro de la circulación actual de la frase en redes sociales.

