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Éxodo Jujeño: El sacrificio del pueblo jujeño cambió el rumbo de la independencia argentina

Éxodo Jujeño: El sacrificio del pueblo jujeño cambió el rumbo de la independencia argentina

Imagen de IA

214° ANIVERSARIO DE UNA GESTA PATRIA

El 23 de agosto de 1812, bajo las órdenes del general Manuel Belgrano, todo el pueblo de San Salvador de Jujuy abandonó sus casas, quemó sus cosechas y recorrió más de 300 kilómetros hacia Tucumán para no dejarle nada al ejército realista. Los historiadores coinciden: sin ese sacrificio civil, la Revolución de Mayo podría haber fracasado en el norte.


Cada 23 de agosto, Jujuy revive uno de los episodios más determinantes —y menos conocidos en el resto del país— de las guerras de independencia: el Éxodo Jujeño. No fue una batalla, sino algo más difícil de sostener en el tiempo: una comunidad entera que decidió, casi sin oponerse, dejarlo todo por una causa que todavía no tenía nombre de nación.

Qué significó para los jujeños

El bando que Manuel Belgrano dictó el 29 de julio de 1812 no dejaba margen: la población de Jujuy debía evacuar la ciudad y destruir todo aquello que pudiera servirle al enemigo, bajo amenaza de fusilamiento para quienes se negaran. Historiadores como Gustavo L. Paz, investigador del CONICET y docente de la Universidad Nacional de La Plata, señalan que el hecho —al que Belgrano llamaba simplemente «retirada» o «marcha retrógrada»— recién fue bautizado como «Éxodo» a fines del siglo XIX, en la obra del historiador jujeño Joaquín Carrillo, quien comparó la marcha con la travesía bíblica del pueblo de Israel. Con el tiempo, ese relato se transformó en el pilar central de la identidad jujeña, defendido por gobiernos de distintos signos políticos a lo largo del siglo XX.

Qué significó para la historia argentina

Para la historiografía académica, el Éxodo fue una pieza clave —aunque durante mucho tiempo subestimada— de la estrategia que le permitió al Ejército del Norte sobrevivir tras la derrota de Huaqui. La investigadora Viviana Conti, autora del estudio de referencia «Éxodo Jujeño: 200 años» (Universidad Nacional de Jujuy, 2012), y la historiadora Ana Teruel, también de la UNJu, coinciden en que Jujuy fue el escenario territorial de mayor intensidad bélica de todo el proceso independentista: en su suelo se libraron 124 batallas y la provincia sufrió doce invasiones realistas y tres ocupaciones de su capital.

Cómo influyó en el desenlace: tierra arrasada, cosechas y ganado

La orden de Belgrano no se limitó a mover gente: implicaba incendiar viviendas, cegar pozos de agua, arrear el ganado y destruir o cargar las cosechas para que el ejército realista, al mando de José Manuel de Goyeneche y luego de Pío Tristán, no encontrara con qué alimentarse ni con qué sostener el avance. Esa política de tierra arrasada frenó la ofensiva realista el tiempo suficiente para que Belgrano reorganizara sus fuerzas y presentara batalla en Tucumán.

Los kilómetros, el tiempo y quiénes iban al mando

  • Distancia recorrida: se calcula más de 300 kilómetros entre Jujuy y Tucumán
  • Tiempo del trayecto: la marcha comenzó el 22-23 de agosto de 1812 y culminó con la victoria de Belgrano en la Batalla de Tucumán el 24 de septiembre de 1812, aproximadamente un mes desde la retirada y reorganización.
  • El Ejército del Norte estaba al mando del general Manuel Belgrano; la retaguardia, encargada de frenar el hostigamiento realista durante toda la marcha, quedó a cargo del mayor general Eustoquio Díaz Vélez, que además obtuvo una victoria clave en el combate de Río Las Piedras.

Qué población hizo el Éxodo y cuántos habitantes eran

De acuerdo a los registros de distintos centros de estudios históricos jujeños, la ciudad y jurisdicción de Jujuy tenía entre 2.500 y 3.500 habitantes, de los cuales se sumaron a la marcha aproximadamente 1.500 personas: hombres, mujeres, ancianos y niños, criollos, mestizos y también españoles adherentes a la causa revolucionaria, junto a refugiados llegados de Tarija y Chichas.

Cuándo volvieron y cómo fue la reconstrucción de Jujuy

El regreso no fue inmediato. Recién después de la Batalla de Salta (20 de febrero de 1813) y del armisticio firmado entre Belgrano y Pío Tristán en marzo de 1813, se produjo la evacuación de las tropas realistas y los jujeños pudieron volver. Encontraron una ciudad devastada por el propio plan de tierra arrasada y por el paso de los ejércitos, lo que obligó a una reconstrucción lenta de viviendas, cultivos y actividad económica en los años siguientes. Ese regreso, sin embargo, no fue el final del sacrificio: Jujuy debió repetir la experiencia en dos nuevos éxodos, en 1814 y 1817, ante sucesivas invasiones realistas.

Fuentes

  • Gustavo L. Paz (CONICET – Universidad Nacional de La Plata), «Guerra y patria en el norte rioplatense: Jujuy en 1812», Revista de Humanidades XIII, Montevideo, 2015. Disponible en el repositorio CONICET Digital (ri.conicet.gov.ar).
  • Viviana Conti, Éxodo Jujeño: 200 años, UNJu – Secretaría de Turismo y Cultura, San Salvador de Jujuy, 2012.
  • Ana Teruel (Universidad Nacional de Jujuy) y Diego Citterio (Universidad Nacional de Tucumán / CONICET), estudios sobre la reconstrucción histórica y el mito popular del Éxodo.
  • Unidad de Investigación de Historia Regional, Facultad de Humanidades y Ciencias Sociales, UNJu.

Aya

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