Pachamama en agosto: qué significa el sahumerio y por qué las familias vuelven a “dar de comer” a la Madre Tierra
CULTURA ANDINA | UNA TRADICIÓN QUE SOBREVIVE AL PASADO
Cada agosto, hogares y comunidades del norte argentino abren un espacio para agradecer, pedir protección y renovar el vínculo con la tierra. El sahumerio, las ofrendas y la “corpachada” forman parte de una práctica ancestral que sobrevivió a la colonización y continúa transmitiéndose de generación en generación.
Agosto, cuando la tierra vuelve a ser protagonista
Para comprender por qué agosto es el mes de la Pachamama hay que mirar mucho más allá de una tradición turística o de una celebración popular.
En las culturas andinas, la Pachamama no representa simplemente “la tierra”. Es una concepción mucho más amplia: la tierra, la naturaleza, el territorio, el tiempo y aquello que hace posible la vida forman parte de una misma relación.
El 1 de agosto marca uno de los momentos centrales del calendario ritual andino. Sin embargo, en numerosas comunidades y familias las prácticas se extienden durante todo el mes.
Investigaciones del CONICET explican que agosto ocupa un lugar particular dentro del calendario agrícola y ganadero: es un período asociado al frío, la escasez de pasturas y las dificultades que anteceden al nuevo ciclo productivo. Por eso, atravesar agosto también implica pedir protección y prepararse para lo que viene.
¿Desde cuándo se realiza?
No existe una fecha única que permita señalar el comienzo exacto del culto a la Pachamama.
Desde la antropología se lo vincula con antiguas sociedades agrícolas de los Andes y con una tradición de varios siglos, anterior a la llegada de los españoles. Una publicación de la Secretaría de Cultura de la Nación recoge la estimación de que la celebración podría tener dos o tres mil años, aunque aclara que sus formas fueron cambiando a través del tiempo.
La conquista y la evangelización no hicieron desaparecer estas prácticas. Por el contrario, distintos rituales sobrevivieron, se transformaron y, en algunos lugares, se combinaron con elementos de la religiosidad cristiana.
Por eso, la ceremonia que hoy se practica no debe entenderse necesariamente como una reproducción idéntica de un ritual prehispánico, sino como una tradición viva, transmitida y resignificada por las comunidades.
¿Qué significa sahumar la casa?
El humo es uno de los elementos más reconocibles de la celebración.
El sahumerio o sahumado consiste en quemar determinados vegetales aromáticos y otros elementos utilizados tradicionalmente para producir humo, que se lleva por los distintos espacios de la vivienda, corrales u otros lugares.
Desde la propia cosmovisión ritual, el sahumado se relaciona con la limpieza, la protección y la preparación del espacio para la ceremonia.
El humo acompaña además el momento de agradecer y ofrendar. El CONICET señala que, durante las ceremonias, el sahumado con vegetales aromáticos recolectados forma parte del marco ritual junto con las ofrendas, las coplas y otros elementos de la celebración.
No se trata, desde una mirada antropológica, de afirmar que el humo tenga científicamente la capacidad de “eliminar malas energías”. Esa interpretación pertenece al plano espiritual y cultural de quienes realizan el ritual.
Lo que sí puede estudiarse científicamente es el significado social y simbólico que el sahumado tiene para las comunidades: marca el inicio o acompañamiento de un momento ritual, delimita espacios y participa de una práctica colectiva de renovación y protección.
La casa también participa del ritual
En muchas familias, la ceremonia no queda limitada a un espacio comunitario.
Se sahúman las habitaciones, patios, corrales y otros sectores de la vivienda. De esta manera, la práctica involucra a la familia y al espacio donde desarrolla su vida cotidiana.
La Secretaría de Cultura de la Nación explica que la ceremonia puede realizarse en el hogar, en una vertiente, al pie de un cerro, en una huerta familiar o en el centro de una comunidad. Allí se realiza la ofrenda y posteriormente se cierra el hoyo realizado en la tierra.
¿Por qué se “da de comer” a la Pachamama?
Uno de los momentos centrales es la corpachada, también llamada “dar de comer a la tierra”.
Se realiza un pequeño hoyo que representa simbólicamente la boca de la Pacha. Allí se depositan alimentos, bebidas, hojas de coca y otros elementos, de acuerdo con las costumbres de cada comunidad.
La lógica no es solamente pedir.
Es, fundamentalmente, agradecer y devolver.
La tierra brinda alimentos, agua, pasturas y sustento durante el año. En agosto, las personas responden mediante la ofrenda.
Por eso la antropología habla de una relación de reciprocidad: recibir, agradecer y devolver.
El Instituto de Investigaciones Históricas del CONICET destaca precisamente esta dimensión y señala que la ceremonia se vincula con la relación entre las personas y la naturaleza, mientras que la Secretaría de Cultura la define como una práctica que refuerza y restablece el vínculo de reciprocidad entre la humanidad y la Madre Tierra.
¿Por qué se hace especialmente en agosto?
Agosto tiene una explicación relacionada con el ciclo agrícola y ganadero de los Andes.
Es una época seca y fría en buena parte de la región andina. Las condiciones pueden ser difíciles para las personas, los animales y las actividades productivas.
Al mismo tiempo, comienza una etapa de preparación para el nuevo ciclo.
Por eso la celebración combina agradecimiento por lo recibido, pedido de protección y esperanza por lo que vendrá.
En palabras sencillas: se agradece el ciclo anterior y se pide que el próximo sea favorable.
¿Qué pueblos mantienen esta tradición?
La celebración forma parte de la tradición de distintos pueblos originarios y comunidades del mundo andino.
En Argentina tiene una presencia especialmente fuerte en Jujuy, Salta, Catamarca y Tucumán, aunque durante las últimas décadas la ceremonia se extendió también a otros lugares del país.
La tradición forma parte particularmente de comunidades vinculadas al mundo quechua, kolla y otros pueblos andinos, con prácticas que presentan diferencias según el territorio y la historia de cada comunidad.
También existen celebraciones relacionadas con la Pachamama en Bolivia, Perú, Chile y otras regiones de los Andes.
Una tradición que se aprende en familia
Quizás uno de los aspectos más importantes de la Pachamama no esté en la ceremonia misma, sino en aquello que ocurre alrededor de ella.
Los niños observan a sus padres y abuelos.
Aprenden qué se ofrece, cómo se prepara el espacio, cómo se sahúma, qué palabras se pronuncian y por qué se agradece.
Así, el ritual se convierte también en una forma de transmisión de memoria e identidad cultural.
Cada familia puede tener sus propias formas y elementos. No existe un único ritual universal de la Pachamama.
Lo que permanece como núcleo es la idea de que la humanidad no está separada de la naturaleza: forma parte de ella y tiene una responsabilidad de reciprocidad.
Mucho más que un sahumerio
En agosto, el humo que sale de una casa del norte argentino puede parecer, para quien observa desde afuera, simplemente un sahumerio.
Pero detrás de ese humo existe una historia mucho más profunda.
Hay generaciones, territorios, cosechas, animales, familias y una manera de entender la relación entre las personas y la naturaleza.
Por eso la Pachamama continúa viva.
No solamente porque se repite cada 1 de agosto, sino porque se transmite, se practica y se vuelve a enseñar dentro de las familias.
Y quizás allí esté la verdadera fuerza de esta tradición: después de cientos de años de transformaciones, la ceremonia continúa diciendo lo mismo en diferentes voces y territorios.
Gracias por lo recibido. Cuidado por lo que vendrá. Y respeto por la tierra que sostiene la vida.
Fuentes consultadas
- CONICET – Instituto Superior de Estudios Sociales: investigación sobre agosto y la ceremonia de la Pachamama.
- CONICET – IDACOR: mirada antropológica sobre los sentidos actuales de la Pachamama.
- Secretaría de Cultura de la Nación: información sobre la celebración, la corpachada y la continuidad de la tradición.
- Museo Roca – Instituto de Investigaciones Históricas: contexto histórico y territorial de la celebración.
- Universidad Nacional de La Plata – Laboratorio de Investigaciones en Etnografía Aplicada: perspectiva etnográfica sobre el ritual.

